Eutanasia: Nuevo
libro con temas de
bioética escrito
por colegas de la SEB
Este martes, en la Pontificia
Universidad Católica de Quito se presentó el libro Eutanasia, esfuerzo
conjunto de una serie de personalidades vinculadas al tema desde los
aspectos éticos, legales, médicos, teológicos, humanistas. Entre
los autores tenemos a Ricardo Vaca, Gerhard Schaefer, Washington
Pesantez, Carlos Acurio y Dieter Lorenz, a más de los siguientes
miembros de la SEB: Antonio Crespo, Fernando Chamorro, Edmundo Estévez,
Hugo Reinoso, Agustín García, Alberto Redaelli y Fernando Domínguez (+).
Hizo la presentación del libro
el coautor, Dr. Carlos Acurio.
Información sobre el libro: http://www.puce.edu.ec/
Presentación del
libro EUTANASIA:
aspectos éticos, médicos y jurídicos
Dr. Carlos Acurio Velasco
Decano Facultad de Medicina
Pontificia Universidad Católica del Ecuador
Martes, 8 de diciembre de 2009
Me aterra el
saberme inútil y
Experimentar la
soledad hasta la agonía final.
Me agrada el
trabajo y ahora no soy útil a nadie.
Reconozco que me
deterioro y no hay recuperación.
Debido a mi
enfermedad me veo forzado a pasar mucho tiempo solo
Y no puedo salir
de este encierro por cuenta propia.
La soledad es
devastadora.
Me aterra en
especial el dolor y el asfixiarme
Al final del
proceso de morir.
Tengo el honor de presentar la obra “Eutanasia: aspectos médicos y
jurídicos. La bioética y los conflictos en los confines de la vida”,
editada por el Centro de Publicaciones de la PUCE, producto de un
trabajo de investigación conjunta de profesores de la Pontificia
Universidad Católica del Ecuador, Universidad Central del Ecuador y la
Universidad de Konstanz, Alemania.
Doce coautores han estudiado la Eutanasia, conocida como muerte con
dignidad, muerte sin angustia y dolor, desde diversas perspectivas.
En
primer lugar, deseo expresar la felicitación más efusiva a los autores
de este libro, que han realizado un ejercicio académico encomiable, que,
a no dudarlo, será de referencia obligatoria para los actuales y futuros
investigadores de esta temática.
Me
referiré brevemente a sus principales contenidos.
El
Dr. Ricardo Vaca, destacado jurista, manifiesta en la introducción de
este libro que los extraordinarios progresos que en las últimas décadas
se han producido en las ciencias en general, y en particular en las
ciencias de la salud han tenido gran repercusión en la sociedad y en su
sistema de valores.
Hoy en día es posible curar enfermedades, que hace pocos años no eran
curables. La esperanza de vida se ha incrementado, ha descendido la
mortalidad neonatal e infantil, se ha retrasado el tiempo de la muerte
por la presencia de equipos sofisticados en las salas de terapia
intensiva. Todo esto ha permitido el surgimiento del debate de un tema
tan controversial para la sociedad, como es la Eutanasia.
Del Vecchio hace notar que la Eutanasia se la puede definir con carácter
general como una muerte liberadora no de las angustias de la propia
muerte, sino de las angustias de la vida, ya que es la acción de acortar
voluntariamente la vida del que padece una enfermedad incurable o muy
penosa, y lo solicita para poner fin a sus sufrimientos.
Ninguna persona puede negar que los seres humanos tenemos un derecho a
la vida, derecho que está considerado en todos los ordenamientos
jurídicos del mundo, como un derecho fundamental, desde el punto de
vista ontológico, es el que permite el uso y goce de todos los demás
derechos. Pero los defensores de la Eutanasia, añaden un matiz que debe
tenerse en cuenta: el derecho a la vida, pero una vida con contenido, es
decir, con calidad de vida.
El
derecho a morir supone entonces un análisis previo de si los seres
humanos racionales también tenemos un derecho a disponer libremente de
la propia vida, no solo en cuanto a la forma de vivirla, sino también y
fundamentalmente en lo que nos interesa a objeto de este estudio, en
orden al momento y modo de concluirla.
Gerhard Schaefer, en el segundo capítulo al reflexionar sobre las raíces
del pensamiento moderno relativo a la disponibilidad de la vida humana,
señala que en Holanda la Eutanasia ha sido admitida y en muchos países
se ha empezado un debate sobre su legalización.
Él
se pregunta: ¿cuál puede haber sido la causa de una transformación tan
profunda en el pensamiento y comportamiento de una sociedad?
Para responder a esta interrogante cita a la Escuela de Frankfurt y a
su famoso representante, J. Habermas Dicho en pocas palabras el
neomarxismo busca la emancipación, la libertad total del hombre, la
liberación de todo lo que le oprime. La superación de las relaciones de
dominación, la autonomía individual. El desarrollo de una conciencia
nueva, la ruptura con el pasado, la liberación del hombre de los valores
de las generaciones anteriores y la restauración del pensamiento
individual.
Pero, ¿es el hombre realmente un ser autónomo? Por supuesto, lo es,
dicen los defensores del pensamiento liberal individual y secular.
Seguramente no dicen los convencidos de la dependencia del hombre
de Dios, la creación y el mundo. Los unos ponen toda su fe en la
creciente razón del hombre; los otros, en la razón eterna de Dios.
Ante las posiciones contrarias que hoy día existen entre cristianos y
paganos en el mundo occidental, cabe la pregunta: ¿es indispensable la
neutralidad del poder estatal que garantice la libertad ética de cada
ciudadano?
Los partidarios del pensamiento secular, así como los seguidores de una
confesión religiosa, están llamados a formar una sociedad que respete
las convicciones de sus miembros y que busque con paciencia el camino
que lleva a la perfección de todos.
No
cabe duda de que en el tratamiento de la persona en su estado más débil
se revela la madurez de una sociedad.
El
Dr. Agustín García, en cambio, trata sobre la Distanasia y hace un
análisis crítico de la muerte artificialmente pospuesta mediante el
encarnizamiento terapéutico. La Distanasia consiste en prolongar la vida
vegetativa de un individuo, echando mano para ello de los medios
extraordinarios de reanimación con que cuenta hoy la ciencia médica.
El
criterio erróneo que mientras hay vida hay esperanza, ha llevado a
inculcar en la mentalidad de los médicos la creencia que su obligación
es emplear todos los medios a su alcance, para prolongar la vida del
enfermo o mejor dicho para postergar al máximo el proceso de muerte.
El
Dr. García considera que toda la tecnología debe ser empleada en
aquellos pacientes que tienen posibilidad de recuperación, y se debe
prescindir de ella en los estados vegetativos permanentes y aún en
enfermos que tengan un cierto grado de conciencia, pero que tienen un
pronóstico fatal a corto plazo, y cuyos sufrimientos son un atentado a
su dignidad personal. En este caso deben ser ayudados por los cuidados
paliativos.
El
autor del artículo aborda también sobre el uso de medios ordinarios y
extraordinarios, proporcionados y desproporcionados en el manejo de los
pacientes quienes deben estar en relación a la enfermedad que padezca
una persona.
Los medios desproporcionados son inútiles para conservar la vida del
paciente o para curarlo, y constituyen una carga grave en términos de
dolor y sufrimiento para el enfermo y cuyo peligro es mayor que los
beneficios que reporta.
Medios proporcionados son aquellos que si son útiles para conservar la
vida del paciente o para curarlo.
El
Dr. García coincide con varios autores en señalar que la alimentación,
hidratación y administración de oxígeno son necesidades básicas que
deben ser satisfechas y no son tratamientos. Muchas veces cuando se
retiran estos cuidados se lo hace con una intención soterrada de
acelerar la muerte de un ser, que se ha convertido en una carga para el
servicio hospitalario.
El
mismo autor aborda el tema de los cuidados paliativos como área de la
medicina que se dedica a la asistencia activa y total de los pacientes
terminales y sus familias, por parte de un equipo interdisciplinario.
Consiste en el control del dolor y de otros síntomas, así como la
atención de aspectos psicológicos, sociales y espirituales, con el
objeto de mantener una mejor calidad de vida, con procedimientos que
respeten las necesidades y derechos del enfermo y dignifiquen su vida.
Por esta razón, se ha afirmado que la Medicina Paliativa intenta
eliminar el sufrimiento, mientras la eutanasia opta por eliminar a la
persona que sufre.
Deseo mencionar a uno de los distinguidos autores –el Dr. Fernando
Domínguez Rodríguez, profesor de la Facultad de Medicina de la PUCE-,
quien en su artículo “La muerte” retrata con increíble fidelidad su
concepción y praxis, de lo que sería no una apología de la muerte sino
de la vida.
Cita en su artículo a la Dra. E Kübler-Ross quien dedicó lo mejor de su
vida al cuidado amoroso a los enfermos desahuciados y moribundos, su
mensaje dice así:
Si
les dedicamos algo de nuestro tiempo, si les escuchamos cuando están
dispuestos a hablar, nos enseñaran no sólo en qué consiste el morir,
sino también lecciones magníficas del arte de vivir. Este es el regalo
que nos hacen por haberles dedicado algo de nuestro ocupado tiempo,
cuando para ellos el tiempo ya no apremia y sus valores empiezan a ser
substituidos por los valores reales de la vida”
Nos dijo Fernando que morir puede ser triste, pero morir los unos para
los otros antes de morir es mucho más triste.
Aprender junto a quien está al final de su vida supone el arte de decir
adiós En ese tiempo que bueno es aprender de ellos el amor que limpia y
generosamente nos dieron. Vale que conozcan que por ese amor vivirán en
nuestro corazón y por lo que se ha vivido juntos su presencia será
duradera en nuestra memoria.
Fernando murió a poco de escribir este magnífico aporte, cuyo contenido
marca para siempre una visión humanista de la muerte, conocedor
implacable –como fue- de nuestra caducidad. Para él mi homenaje
especial, quien vivió como predicó, y abogó por un nuevo estilo de morir
y por una amorosa compañía al final de su vida.
El
Dr. Washington Pesantez Fiscal General de la Nación, aborda en el libro
la Eutanasia aproximación jurídica criminológica, Nos explica que según
la Legislación ecuatoriana Penal y de Salud está prohibida la práctica
de cualquier procedimiento eutanásico por esto el artículo 90 de esta
ley prescribe: El médico no está autorizado para abreviar la vida del
enfermo. Su misión fundamental frente a una enfermedad incurable será
aliviarla, mediante los recursos terapéuticos del caso.
Por lo tanto la práctica de la Eutanasia no sólo que está prohibida por
la legislación sino que es considerada como un delito y si se la
practica puede ser reprimida de acuerdo con el artículo 454, del Código
Penal, el cual tipifica el delito de Instigación o ayuda al suicidio
Después de apelar a la casuística concluye que no existe un impulso
común que lleve a realizar la Eutanasia como un delito, sino que esta ha
sido utilizada a lo largo del tiempo para ocultar las huellas de un
homicidio o un asesinato. Así que se deben encontrar las causas de esta
práctica en las causas y factores criminógenos que conllevan a matar a
una persona, que pueden producirse por diversos motivos, de acuerdo a la
manera distinta en que reaccionan las personas ante los hechos.
La
Eutanasia, con los fines establecidos de dar muerte a un enfermo
incurable que haya sido desahuciado o que sufra dolores terribles,
debería ser consentido por la legislación, reglando todos y cada uno de
los aspectos que conllevan esta práctica como por ejemplo, los casos en
los que el paciente tenga conciencia y los casos en que los pacientes no
la tenga, para saber quién sería la persona que otorgaría el
consentimiento legal en el caso de que el paciente se encuentre fuera de
sí, pero al que todavía no le haya sobrevenido la muerte cerebral.
El Dr. Fernando Chamorro en su artículo Derechos humanos y Derecho a la
vida, manifiesta que la Eutanasia plantea problemas éticos y legales de
difícil solución, ¿cómo saber que su vida ha llegado a un punto en que
la vida no merece la pena de ser vivida? ¿Cómo evitar que egoísmos e
intereses personales, conviertan la ayuda a un “bien morir” en un
impune asesinato? ¿Cómo garantizar que la decisión del enfermo no
obedece a una situación momentánea de angustia que podría ser superada?
Plantea además los argumentos de quienes defienden la eutanasia
voluntaria y de quienes la condenan.
Según Hipócrates, al médico le corresponde defender la vida, por
consiguiente no matar jamás. Entonces en cuanto Médico no es posible
matar pero… ¿hasta cuándo puede aceptarse el sufrimiento humano? ¿Dónde
se halla el límite que me obliga a respetar el dolor de un paciente
terminal?
Quizá convendría concluir con la interrogante que nos plantea Paúl
Ricoeur, cuando afirma: “Ayudar a morir ¿no
sería en ciertos casos extremos una buena acción y porque no un derecho
a ser inscrito en las leyes?
El
Monseñor Hugo Reinoso, hace un análisis profundo de la Eutanasia y su
importancia a través de la historia, al tratar de la valoración moral de
la Eutanasia, señala que para realizar una valoración moral de la misma
habrá que tomar en consideración algunos principios éticos que son de
carácter general:
-
La
moralidad de una actuación viene siempre determinada por la acción final
que mueve a actuar.
-
La
moralidad está constituida por la ordenación racional de un acto humano
hacia el bien.
-
Cuando se habla de la muerte, nos enfrentamos a dos valores básicos de
la persona humana, que son el valor de la vida y el valor de morir
dignamente, sino entran en conflicto cualquier ética razonable defiende
como prioritaria la vida del paciente.
-
El
valor de la vida humana es un valor por sí mismo, es inviolable, no
adquiere ni pierde valor ético por situarse en condiciones de vejez,
incapacidad física o psíquica, sigue siendo el pilar fundamental de los
valores éticos y de los derechos fundamentales de la persona.
-
Finalmente el derecho a una muerte digna, comprende matices como son el
derecho a no sufrir inútilmente, a que se respete su libertad de
conciencia, en la fase terminal, a conocer la verdad sobre su
enfermedad, el derecho a decidir por sí mismo, a dialogar con los
médicos, familiares y amigos, a recibir asistencia espiritual.
Considerando los diversos tipos de Eutanasia y la aplicación de los
principios éticos formula las siguientes conclusiones:
-
El
Catecismo de la Iglesia Católica sostiene que la eutanasia directa, es
moralmente inaceptable, porque constituye objetivamente un homicidio
directo y voluntariamente provocado.
-
La
Eutanasia indirecta, cuando esta tiene por finalidad o intención no la
muerte en sí propia o de otro, sino el alivio del dolor y del
sufrimiento, puede ser aceptable en el orden moral.
-
Respecto a la Distanasia proporcionada, tal vez puede ser aceptada
moralmente, siempre que haya proporción razonable entre los medios
empleados y la calidad de vida que se intenta proteger.
-
La
Distanasia desproporcionada no es aceptable moralmente, nadie está
obligado al uso de medios extraordinarios y escasos para prolongar una
vida terminal o irreversible.
-
La
Ortotanasia es decir la muerte a su tiempo representa el ideal moral, se
utilizarán tratamientos que procurarían evitar una prolongación precaria
de la muerte o adelantarla desproporcionadamente.
-
El
enfermo tiene derecho a morir con dignidad a que se respete en todo
momento su decisión personal, a no tener una muerte en solitario, a
esperar la ayuda del médico, de la sociedad en esos momentos decisivos,
así como la ayuda sacramental en respuesta a su fe cristiana.
En
el artículo la familia frente al paciente terminal, he querido resaltar
el papel de la familia cuando tiene en su seno a un paciente en este
estado y se avecina su muerte, como afecta esta crisis a la familia,
las posibles acciones del papel del equipo de salud, como enfrentar el
duelo, son varios de los temas que analizo en el capítulo.
Deseo rescatar lo que para Jesús Cardenal es fundamental, que quienes
nos han acompañado durante toda nuestra vida, estén junto a nosotros a
la hora de la muerte. La familia es el rincón donde cada uno recibe
consuelo y donde se recibe todo sin dar nada a cambio, por eso si se
permite que los familiares decidan la muerte del enfermo, se introducen
sentimientos de desconfianza, porque insiste, los sentimientos al ser
tan íntimos y personales se pueden disfrazar de piedad y compasión, y
esconder motivos egoístas, gastos, cargas, herencias.
Se
debe procurar que el enfermo muera dignamente, para esto debe estar
suficientemente informado respecto a su estado y tratamiento, que pueda
tomar las decisiones correspondientes y que todos los que le rodeen,
médicos, enfermeras, familiares, le reconozcan, le respeten y le ayuden
a ejercer estos derechos fundamentales e inalienables.
El
Dr. Dieter lorenz, aborda las normas jurídicas de la eutanasia en Europa
y a manera de resumen manifiesta que varía en los diferentes países
tanto en forma como en contenido. Por lo menos se pueden identificar dos
modelos básicos que se diferencia por la importancia contraria que
atribuyen a la protección a la vida y a la autonomía.
El
Magister Alberto Redaelli cree en una cultura de la salud humanizada,
refiere que el esfuerzo permanente por luchar contra la enfermedad, sus
causas y sus consecuencias, entre las que figura la muerte, reaviva
también la necesidad de trabajar también en la recuperación de una
cultura que, integrando la muerte como dimensión propia de la vida,
preste una especial atención a los enfermos que se encuentran al final
de la vida y proponga un modelo de cuidados esmerados a quienes ya no
pueden esperar la recuperación de su salud.
Concluye que lo que valorizan los enfermos en estado terminal no es
nuestra agitación alrededor de la cama, nuestro deseo de explicar cada
cosa, sino una respetuosa y atenta actitud de acogida acompañada de una
humilde y paciente actitud de escucha de todo lo que está viviendo.
El
Dr. Antonio Crespo Burgos, hace una aproximación histórica,
antropológica al morir humano
Nos dice en la parte final de su análisis que el novedoso movimiento
sociocultural del morir humano puede y debe ser promovido y difundido a
través de todos los medios al alcance, hasta conseguir el estatus de su
justa legitimación, que demanda de cada uno de nosotros la
responsabilidad por mantener encendido el inquieto fuego que actualice
en nosotros y en los enfermos un renovado significado del dolor y del
sufrimiento.
El Dr. Edmundo Estévez, aborda el tema Derecho del Paciente a ser
informado veraz y oportunamente acerca del diagnóstico de su enfermedad.
Al
citar a J Drane manifiesta que La virtud de la veracidad en el médico
requiere tanto de sensibilidad como de sutileza. Pero los médicos no
debemos permitir que las sutilezas priven al paciente de conocer la
verdad, es decir, la verdad debe decirse de manera benevolente pero debe
decirse. Así también indica que el médico debe transmitir esperanza,
esto no significa que se vayan a mantener garantías de recuperación,
porque sería alentar falsas esperanzas, pero si lograr mantener una
tenue luz, que ayude a mantener una comunicación interpersonal. Señala
el autor que si queremos respetar al paciente debemos contemplar también
el derecho a la no información, porque si alguien no desea saber sobre
su estado, porque así se le hace más llevadero, también tiene derecho a
que no se le comunique.
Y
en su artículo sobre el Respeto de la voluntad del paciente acerca de la
aceptación o no de tratamientos o prácticas Médicas, el Dr. Estévez,
establece que el profesional médico y el equipo sanitario deben guardar
en su relación con el paciente un claro y amplio talante de honestidad y
rectitud, alejado siempre del engaño o mentira piadosa, es decir,
buscando siempre el interés principal y supremo del enfermo, y nos
invita a retomar el pensamiento de Anatole Boyard, quien invoca en
nombre de los enfermos que
Deseo un médico que sea un lector cuidadoso de la enfermedad y un buen
crítico de la medicina… que sea capaz de ir más allá de la ciencia y
penetrar en la persona… que entienda la soledad del críticamente
enfermo. Yo quiero que él sea mi Virgilio que me lleve a través de mi
purgatorio o infierno, y que me señale el camino.
Felicitaciones reiteradas a todos los coautores y a la Universidad por
hacer posible la publicación de estas luces, que abren espacios de
reflexión y acción para entender mejor la vida y los alcances de la
enfermedad y la muerte.
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