La Conciencia Humana ¿El cerebro, origen y fin de todo?

Byron Oswaldo Uzcátegui Andrade [1]

RESUMEN:

Se propone que la conciencia humana, en el marco de una hipótesis unificada de la conciencia, debería explicarse como el resultado del funcionamiento coordinado de las diversas estructuras anatómicas del cerebro (tallo y corteza), en asociación con el campo electromagnético cerebral, el cual es generado por todas y cada una de las cerca de 100 mil millones de neuronas en actividad sincrónica. Este proceso neuronal, ha llevado al ser humano a la capacidadde razonar sobre sí mismo, acerca del inicio y fin de su existencia, siendo, por lo tanto, el origen de sus creencias, religiosidad y creatividad. 

Se mencionan las teorías vigentes sobre la conciencia y se postula que el hombre es su cerebro, siendo la conciencia, su producto emergente más importante.

PALABRAS CLAVE: Conciencia, neurología, bioética, religión, ciencia, muerte.

ABSTRACT:

It is proposed that human consciousness, within the concept of a unified hypothesis of consciousness, should be explained as the result of the coordinated functioning of the various anatomical structures of the brain (brainstem and cortex), in association with the brain’s electromagnetic field, which is generated by each and every one of the nearly 100 billion neurons in synchronous activity. This neuronal process has led the human being to the capacity of reasoning about himself, about the beginning and end of his existence, being, therefore, the origin of his beliefs, religiosity and creativity. 

The current theories on the consciousness are mentioned and it is postulated that man is his brain, being the consciousness his most important emergent product.

KEY WORDS: Consciousness, neurology, bioetics, religión, science, death.

HACIA UNA HIPOTESIS O TEORIA UNIFICADA DE LA CONCIENCIA:

Muchos autores al abordar el tema de la conciencia humana,  se inclinan por investigarla a nivel celular, en la estructura neuronal y  los mapas neuronales[2] como asiento de la misma; otros la sitúan hasta el nivel de los microtúbulos de las neuronas[3]; Damasio insiste en el carácter biológico y estructural de la mente y la conciencia; la teoría de “bloques o fragmentos de la conciencia” ,[4] que explica que el todo consensual estaría dado por nexos de pequeñas áreas de conciencia que se unen entre sí;  Llinás y su teoría de las oscilaciones consensuales o barrido tálamo-cortical (instantes de conciencia ) que se generan cuando un grupo de neuronas se enciende en el instante en que se concientiza un determinado estímulo [5]; Crick y otros sostienen que los eventos de oscilaciones sincronizadas de un circuito neuronal a la frecuencia de 40 Hz, produciría un nivel muy amplio de concientización, al vibrar dentro de esa frecuencia y proponen como modelo,  estudiar el circuito neuronal de la visión, cuya trayectoria de las vías visuales está muy bien identificado; postulan que las alegrías, aflicciones, recuerdos, ambiciones y el sentido de identidad personal de cualquier individuo, pueden ser estudiadas dentro de este sistema.[6] En base a lo anterior, parece haber cierto consenso en la comunidad neurocientífica actual, respecto a que los fenómenos colectivos de sincronización neuronal, podrían ser el mecanismo biológico especifico de la conciencia.

 “Otra forma de abordar la cuestión, se encuentra en la teoría del campo unificado de la conciencia. Desde esta perspectiva se trata de estudiar las diferencias entre el estado de inconsciencia (el sueño, por ejemplo) y el estado de vigilia que es la conciencia básica o de trasfondo. La conciencia entonces, es modulada más que generada por los sentidos. Las experiencias conscientes se dan en campos unificados, de forma que, para tener una experiencia visual, el sujeto tiene que estar ya consciente y la experiencia es una modificación del campo.”[7]

                 Antonio Damasio,[8] investiga adicionalmente, los diversos niveles anatomo fisiológicos que presenta el cerebro y sus estructuras afines, como el tallo cerebral, Tálamo, regiones y áreas de convergencia y su correlación con la corteza prefrontal, cuyo funcionamiento sincronizado, es la base anatómica de la conciencia superior; es relevante el análisis de Umberto León- Domínguez, en el que pone de relieve y coincide con Damasio en los diversos niveles anatómicos encargados de conducir los estímulos eferentes que llegan a la corteza cerebral; sin embargo, él propone un cuarto bucle o red neuronal que estaría imbricado en el proceso consensual y es la red “neuronal por defecto” (default), que intercomunicaría al tallo cerebral incluido la red talámica, con la corteza prefrontal, que en última instancia, sería la que genere la conciencia final, en conexión con la corteza cerebral posterior (motora, occipital, parieto-temporal, sensitiva, auditiva, olfatoria, etc. ) que, en su mayor parte,  es receptora de los estímulos sensoriales externos e internos[9].

Finalmente, creemos que es de actual relevancia, el último estudio de Johnjoe  MacFadden,el cual complementaría todo el proceso de la conciencia, al proponer que, el mecanismo funcional biológico que surge desde las estructuras básicas del tallo cerebral y que culmina en la corteza, también imbricaría al campo electromagnético global (EM) que emerge del cerebro y de sus miles de millones de algoritmos; así, se ubicaría la conciencia del ser humano, en un nivel dominado por las leyes electromagnéticas, cuyo estudio y análisis final escapa de los conocimientos actuales, pero que sin embargo, son medibles por procedimientos de investigación y tratamiento de la patología cerebral, como el Electroencefalograma y la Magneto encefalografía. En palabras del propio autor: “Señalo que solo los campos de energía son capaces de integrar información en el espacio. Aquí extiendo la teoría para argumentar que la conciencia implementa algoritmos en el espacio, en lugar de en el tiempo, dentro del campo EM del cerebro.  La teoría del campo CEMI propone un dualismo científico que tiene sus raíces en la diferencia entre materia y energía, más que entre materia y espíritu.”[10]

Con esta visión, la conciencia equivale a cómo o de qué manera el ser humano “siente” los algoritmos que existen y se resuelven instantáneamente en el espacio generado por el campo electromagnético del cerebro, cuyo mecanismo de funcionamiento, sería el reclutamiento de diversas redes neuronales, como la base fundamental para la expresión de la conciencia.

La teoría del campo CEMI ( Conscious Electromagnetic Information )  por sus siglas en inglés, propone que los pensamientos son campos EM, por lo que predice que los campos EM más fuertes, los generados por la activación neuronal sincrónica, de varias redes neuronales, deberían representar nuestros pensamientos. La teoría también propone que los campos EM externos, de otra fuente que no sea el cerebro mismo, deberían tener la facultad de interferir o incidir en nuestros pensamientos y es así, que la Estimulación Magnética Transcraneal, que se la utiliza para el tratamiento no invasivo de muchas patologías neuropsiquiátricas, ha demostrado que esta predicción es cierta.

Estudios actuales realizados con pacientes epilépticos, avalan esta teoría, al demostrar que las ondas sonoras provenientes de escuchar música clásica, señaladamente la sonata para dos pianos K448 de Mozart, pueden incidir directamente en la actividad electromagnética neuronal, especialmente en el lóbulo Temporal, regularizando y disminuyendo su actividad epileptogénica y por lo tanto,  la incidencia de las crisis, hasta en un 32 %, con lo cual se ha dado un gran paso para el tratamiento con musicoterapia en ciertos casos de epilepsia  [11]

Muy probablemente, la hipótesis de una Teoría unificada de la conciencia, en el futuro se enmarque dentro del modelo neurofisiológico y estructural del tallo y corteza cerebrales, propuesta por renombrados investigadores actuales y la teoría del campo electro magnético propuesta por McFadden y otros autores, que complementa de una manera científica, relevante y actual, pero con perspectivas futuristas, el intrincado enigma del desarrollo de la conciencia en el ser humano.

CONCIENCIA Y RELIGION.

En cuanto a la religión, es decir el proceso humano socio cultural, por el cual el hombre ha llegado a concebir la existencia de un dios y demás seres espirituales y dentro de todo esto la existencia de una alma o algo trascendente que sobreviviría a la muerte física, no es sino uno más de los productos relevantes  de nuestro cerebro, que ha sobrevivido a través del período evolutivo del hombre, desde sus inicios como Homo Sapiens hasta la actualidad, y que, a pesar de tener en sus manos toda la tecnología de punta y herramientas para la investigación científica de las leyes y fenómenos que rigen la naturaleza, el universo y obviamente la vida, no le ha sido posible hasta el momento, comprobar ciertas teorías y fenómenos basados exclusivamente en la fe y/o en la tradición  cultural filosófico religiosa.

             Con este criterio, hemos querido investigar hasta qué punto se podría sostener el principio o hipótesis de que el hombre es su cerebro y de que todo el mundo material e inmaterial al que accedemos, es decir nuestros pensamientos, sentimientos, sensaciones, emociones, complejos, creencias, instintos, agresiones, alucinaciones, sexualidad, etc.  y que creamos con nuestra mente, es decir nuestra conciencia, todo aquello no es sino el producto del funcionamiento normal o patológico de este órgano noble.

ESPIRITUALIDAD Y RELIGIOSIDAD

El fenómeno religioso no escaparía de la hipótesis planteada, y como todos los demás elementos materiales e inmateriales que produce nuestra conciencia, emanaría del funcionamiento de las redes neuronales y de los 100 mil millones de neuronas que poseemos.  En este punto,  ¿ por qué el proceso religioso está tan imbricado en la conciencia humana y constituye estadísticamente una manifestación que ocurre casi de manera innata y en casi toda la humanidad?, la explicación científica que hemos encontrado basada en los criterios y evidencias de investigadores de la Neurociencia y del cerebro a nivel mundial, es la de que el proceso religioso y de manera más amplia, el término espiritualidad, consistiría, según Francisco Rubia [12] y otros autores, [13] en un conjunto de sensaciones, emociones y pensamientos, que elevan el nivel de bienestar emocional que puede experimentar cualquier ser humano, al observar la naturaleza, el firmamento  o deleitarse con la música elevada, el arte, el amor a la familia, a los animales, etc. o cualquier otro estímulo que promueva en el cerebro a nivel hormonal la secreción de Dopamina, oxitocina y otros neurotransmisores implicados en las sensaciones placenteras; de tal manera, que uno puede ser perfectamente espiritual y no ser religioso, pero no  se podría tener religiosidad si no hay un proceso de espiritual de base; así, este proceso, estaría genéticamente imbricado o ligado a la especie humana, como un mecanismo evolutivo positivo de sobrevivencia, ya que las religiones o manifestaciones religiosas, cumplen adicionalmente un rol de aglutinación social, lo cual constituye y ha constituido una base importante de cohesión y una fortaleza en la  lucha por la existencia, a través de la historia de la humanidad, además de producir sentimientos de alta recompensa y gratificación espiritual.

CONCIENCIA Y MIEDO A LA MUERTE

En la génesis primigenia del miedo a la muerte y la creencia en la sobrevivencia del ser humano en el más allá, se podría argüir también, como hipótesis, que se inició en el proceso de hominización superior del hombre con la aparición del Homo Sapiens y los enterramientos de los Neandertales que posiblemente llegaron a comprobar y concientizar que, con la muerte de sus familiares o congéneres y al darse cuenta de que no volvían a la vida, esto generó un sentimiento de profundo miedo o terror que impactó inicialmente en su psiquis y al verificar que irremediablemente tenían que convivir con la muerte, se produjo un shock mental inicial, que a lo largo del proceso evolutivo, produjo cambios epigenéticos, con los cuales se incrustó en la mente del ser humano primitivo, el temor y miedo a morirse y se crearon varios mecanismos de defensa de sobrevivencia y uno de ellos fue el de empezar a creer en la sobrevivencia después de la muerte física; esto último posiblemente fue reforzado por los sueños en sus seres fallecidos, la ingestión de sustancias alucinógenas y enteógenas que los hombres primitivos de hecho consumían y entre sus efectos secundarios alucinógenos, está el de tener visiones vívidas de compartir o dialogar con seres fallecidos; experiencias de las que los primeros chamanes también podrían haber dado testimonio y todo esto abonó a la idea  del más allá, siempre como mecanismo de sobrevivencia,  que fue heredado genéticamente, como parte de la espiritualidad y que tiene su valor evolutivo como cohesionador social y bálsamo protector ante la idea de la muerte.

Actualmente se están investigando tanto el rol del Gen VMAT2, llamado el “gen de Dios”, estudiado anteriormente por el grupo del genetista Hammer[14], así como  también los sustratos neurológicos de la religiosidad, basados en estudios científicos de personas con patologías como la epilepsia, esquizofrenia, las neurodegenerativas como el Alzheimer, la depresión, adicciones, y otras disfunciones cerebrales, que tienden a presentar sintomatología de tipo místico religioso y que, gracias a la tecnología médica de punta,  que estudia el cerebro en funcionamiento, podemos tener una luz sobre los misterios de nuestra conciencia y su íntima relación con las neuronas y redes neuronales.

Explicada de esta manera, la espiritualidad es genético- evolutiva, mientras que la religión tiene que ver con la cultura, las tradiciones, las creencias y las ideas. 

En definitiva, la conducta religiosa y la espiritualidad, son fenómenos exclusivamente humanos de los que no se ha encontrado un equivalente en otras especies animales. Se trata de algo universal, en tanto que está presente en casi todas las culturas modernas y en todos los períodos de la historia y de la prehistoria, desde el surgimiento de los procesos mentales de abstracción, singularmente, con el de la conciencia de la finitud de nuestra propia existencia, lo que a su vez comporta el conocimiento de la muerte y en consecuencia, el recurso a la negación y racionalización por el temor que nos suscita.

Termino con una cita del destacado periodista Andrés Openheimer, que cobra mucha relevancia y vigencia y que se relaciona al tema de la decadencia de las religiones, precisamente en el momento actual, en que la humanidad está tan abrumada y golpeada a causa de la pandemia mundial del Covid-19 que nos acosa.

“Espero que el cristianismo, el islam y el judaísmo se reinventen, como haría cualquier empresa que pierda clientes o cualquier grupo cívico que pierda seguidores. Las religiones nos ofrecen cuentos antiguos de sabiduría, independientemente de si los considera textos sagrados o mitos cohesivos, que pueden servir como una guía moral muy necesaria. Pero tienen que adaptarse a los tiempos modernos y centrarse más en los valores que en los dogmas o los rituales. De lo contrario, su declive continuará y el peligroso radicalismo secular ocupará su lugar”.[15]


[1] Doctor en medicina, Neurólogo. Academia Ecuatoriana de Neurociencias, ex catedrático post grado psiquiatría UC, miembro CCE, Academia nacional de historia, Director de Salud mental de la ex DNRS. Autor de 3 libros, entre ellos Muerte digna y eutanasia, Ed.Camiliana, 1998.

[2] Tirapu-Ustárroz J, Goñi-Sáez F. El problema cerebro-mente (II): sobre la conciencia. Rev Neurol

2016; 63: 176-85

[3] Hameroff y Penrose.  Consciousness in the universe: A review of the ‘Orch OR’ theory.  Physics of Life Reviews,Volume 11, Issue 1,2014, pp. 39-78. disponible en:https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1571064513001188

[4] Antonio Damasio, El cerebro creó al hombre, editorial Destino 2010.

[5] Revolledo Novoa, Alvaro. El cerebro y la mente según Rodolfo R. Llinás. Yuyaykusun, (5).   disponible en:https://revistas.urp.edu.pe/index.php/Yuyaykusun/article/view/292

[6] Maureira, Fernando. Las bases neurales y los qualia de la conciencia, Rev.chil.neuropsicol.6(2):71-75,2011, disponible en : www.neurociencia.cl

[7] José M. Zumalabe-Makirriain, El estudio neurológico de la conciencia: Una valoración crítica. Anal. Psicol. vol.32 no.1 Murcia ene. 2016.

[8] Damasio, Op. cit.

[9] Umberto León-Domínguez, José León-Carrión. Modelo neurofuncional de la conciencia. Bases neurofisiológicas y cognitivas.  August 2019. Neurologia 69(04):159-166 .disponible en: https://www.researchgate.net/publication/335241332

[10] Johnjoe  MacFadden. Integrating information in the brain’s EM field: the cemi field theory of consciousness, Neuroscience of Consciousness. Volume 2020, Issue 1, 2020. niaa 016. disponible en:  https://academic.oup.com/nc/article/2020/1/niaa016/5909853  

[11]  Klára Štillová et Als. Mozart effect in epilepsy: Why is Mozart better than Haydn? Acoustic qualities- based analysis of stereoelectroencephalography. Eur J Neurol. 2021;28:1463–1469. Disponible en: https://onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.1111/ene.14758

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|   Tomáš Kiska

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|    Mozart effect in epilepsy: Why is Mozart better than Haydn? Acoustic qualities-based analysis of stereoelectroencephalography. Eur J Neurol. volume 28, issue 5,     disponible en: https://www.neurologia.com/noticia/8198/la-musica-de-mozart-presenta-efecto-antiepileptico-convirtiendose-en-un-posible-tratamiento

[12] Rubia, Francisco. Conferencia: El cerebro espiritual, disponible a 14 de julio de 2021 en: https://www.youtube.com/watch?v=tSpTkM8wHnw

[13] Moya, Andrés. Dios y la Biología (El gen de Dios), RDL. 2007. Disponible en: https://www.revistadelibros.com/el-gen-de-dios-dean-hamer/

[14] Dean Hammer, El gen de Dios. artículo disponible a 13 de julio de 2021 en: http://www.onirogenia.com/lecturas/el-gen-de-dios-dean-hamer/

[15] Andrés Oppenheimer, Andrés.  El declive religioso en occidente.  # 2119. Entrevista disponible en YouTube a 8 10 2021. https://www.youtube.com/watch?v=7iOJMZv-Y94

El declive de las religiones. Tribune Content Agency. Abril 12, 2021. Disponible en: https://tribunecontentagency.com/article/oppenheimer-espanol-el-declive-de-las-religiones/